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Casos de discriminación y acoso que han sufrido jóvenes españolas afrodescendientes

Esa incomoda situación me hizo percatarme de que tal vez en España tristemente continua habiendo ciertas creencia racistas y que de una u otra forma pueden marginar a ciertas partes de la sociedad española.

En otras ocasiones ya les he mencionado que soy mexicana pero que actualmente me encuentro viviendo en España. Desde que llegué a este país, me he encontrando con personas muy agradables y muy majas (como se dice aquí), me he encontrado con diversas personas que me han entregado sinceramente su amistad y que me han hecho sentir apreciada a pesar de todas las diversidades culturales que pudiesen haber.

Sin embargo también he podido apreciar algunas situaciones que a veces pudiesen parecer un poco incómodas, que realmente a mi no me resultan ofensivas pero que sí creo que no vienen al caso, por ejemplo, un trabajador de la escuela en la que me encuentro, me intentaba hacer la platica, y me pregunto que si yo tenia abuelos o padres españoles, yo le respondí que no, o que al menos no era algo que yo supiera, su reacción fue de sorpresa y me comentó de forma un poco despectiva, ¿a sí, y por qué no eres morena como los latinos?, me desconcertó mucho que le diera importancia al tema pero repito no fue algo que me molestara, así que simplemente le contesté que no sabía porqué era este mi color de piel, que al final de cuenta era mestiza como todos los latinos y le dije que estaba segura que a estas alturas todos eramos mestizos sin importar la nacionalidad que se tuviese, sin embargo esta persona continuó insistiendome en el tema y dijo que al parecer yo estaba orgullosa de mi origen azteca, yo le esbocé una amable sonrisa y le dije que sí, que estaba muy orgullosa de mi ascendencia azteca, maya, olmeca y española por mencionar unas cuantas, después opté por retirarme. Les repito que a mí realmente no me pareció ofensivo pero sí me desconcertó la insistencia.

Sin embargo esa incomoda situación me hizo percatarme de que tal vez en España tristemente continua habiendo ciertas creencia racistas y que de una u otra forma pueden marginar a ciertas partes de la sociedad española.

Recientemente encontré una publicación de mujeres españolas afrodescendientes en la cual relatan algunas situaciones de discriminación y acoso que han pasado por el color de su piel en el país que las ha visto crecer.

Las fotos que a continuación aparecen fueron tomadas por el autor de la publicación original, la cual aparece citada al final de este post.

Nair, 22, insultada por un profesor en la universidad

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Tras décadas  de presencia afro en la sociedad española y con una cultura afro palpable en numerosos ámbitos de la cultura de nuestro país, cuyas raíces se remontan a la presencia musulmana en la Península Ibérica, la comunidad africana y afrodescendiente continúa invisibilizada. Invisibilizada en una sociedad racista y machista. Unas características sociales que a las mujeres afros nos atraviesan de los pies a la cabeza, porque como mujeres racializadas somos el primer objeto de racismo y machismo.

Replanteaos esto: si las mujeres blancas españolas sufren la violencia machista de forma continuada, imaginaos nuestra situación. Desde que nacemos tenemos que luchar por nuestra condición racial, pero también por el hecho de ser mujeres. A esto súmale tu orientación sexual, diversidades cognitivas o funcionales, tu condición socioeconómica o algo tan simple como el idioma.

En la actualidad, la sociedad española tiene reservado un espacio para las mujeres afro, es decir, tenemos que ser asistentas, dependientas, limpiadoras, cocineras o prostitutas. No les entra en la cabeza que podamos tener profesiones cualificadas. Un ejemplo: una conocida es abogada y es negra, y cuando iba a los juicios como defensora de un particular, el juez la confundía con la persona procesada en el delito. ¿Por qué? Es impensable para muchas personas la concepción de una abogada negra. Los medios de comunicación o la televisión tampoco son grandes aliados, no tratan de la misma forma la violencia que sufrimos. La imagen de la mujer afro como objeto exotizado está generalizada; pensad en las veces que habéis visto a una actriz afro en la televisión, ¿qué papeles interpretaba? ¿qué imagen quería transmitir?

Cansadas de esta situación decidimos organizarnos, compartir experiencias las unas con las otras. Te das cuenta de que no estás sola. Es más, como mujer afro mestiza que soy, sé que mis hermanas más oscuras sufren un racismo aún mayor del que sufro día a día

¿Cuál ha sido nuestra solución? Empezar a empoderarnos, formando grupos feministas afros. Porque incluso en los grupos feministas españoles formados por personas blancas nos hemos sentido discriminadas. Por más que lo pretendan, no nos representan, no sufren nuestras opresiones, no se pueden poner en nuestra piel.

Desde el momento de mi nacimiento en Madrid en 1994 no he parado de ser protagonista en numerosos casos de discriminación. Cuando era un bebé a mi madre le cuestionaban el hecho de poder pagar una guardería privada: las madres de mis compañeros de clase creían que mi madre era mi niñera. Y así miles de situaciones.

Con 18 años llegué a la Universidad Complutense para estudiar Ciencias Políticas. Creía que los años de acoso y discriminación se acabarían, pero para mi sorpresa no fue así. En el primer día de una de las asignaturas, estaba sentada en primera fila y el profesor nada más empezar la clase no me quitaba la mirada de encima.  En un momento dado de la clase, hizo una pregunta dirigida a todas personas presentes y nadie supo contestar. Fue en ese momento cuando dirigió nuevamente su mirada hacia mí y me dijo “no sé si te has dado cuenta, pero este no es sitio para personas como tú, así que aprovecha que eres tan guapa para buscar un marido rico que te mantenga”.

Me quedé mirándole, incrédula, no sabía cómo responder, ni mi cabeza ni mi cuerpo reaccionaban. Cuando volví en mí, mi compañera me daba golpes en la pierna y gritaba mi nombre. Me quedé en mi sitio el resto de la clase sin saber qué hacer. A los pocos días hablé con una profesora para intentar denunciar ante Decanato lo que había sucedido, ya que al haber tenido lugar en la universidad, en primera instancia la policía poco tiene que hacer, o más bien nada. Para nuestra sorpresa cuando las autoridades de la facultad descubrieron que aquella profesora me estaba ayudando, no solo a mí, sino a otros alumnos que también habían sufrido acoso por parte de ese profesor, amenazaron con despedirla.

Vicky, 21, sexualizada  y cosificada

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Mi nombre es María Victoria y soy una chica negra (mestiza) de procedencia guineana y española. Mi vida en España, el país que me ha visto crecer, ha estado llena de momentos desesperanzados, en los cuales me he dado cuenta de que nunca seré aceptada y, por lo tanto, debo luchar por mis derechos y mi empoderamiento en esta sociedad llena de prejuicios y discriminación diaria.

Puedo contar dos experiencias. Por un lado, hace bastante tiempo pasó por mi cabeza la idea de convertirme en modelo figurante y, para probar suerte, me apunté a varias agencias en Madrid y algunas otras online.

Para mi sorpresa, desde hace cuatro meses aproximadamente que llevo inscrita, he recibido respuesta por parte de varias compañías/castings para participar en campañas donde podría aparecer como una figura “exótica” con un reparto de mayoría blanca y para participar en proyectos donde debía aparecer en lencería e, incluso, desnuda.

En una ocasión, una empresa seria me contactó preguntándome por mis medidas, altura y fotos (algo común en este mundillo) y ofreciéndome un trabajo para trabajar días sueltos “muy bien pagado”. Hablé con estas personas en una supuesta “entrevista” donde me dijeron: “nos encanta tu perfil y llevamos mucho tiempo buscando alguien como tú, con tu imagen, tu carisma y tu apariencia. Estamos seguros de que te interesará, ya que es una oportunidad única y encajarías perfectamente”. El trabajo resultó ser de acompañante de empresarios entrados en edad, a los que tenía que acompañar a eventos y pasar la noche con ellos. ¿Qué parte de mi perfil, compuesto de fotos totalmente vestida, sin insinuación sexual alguna, hace pensar a estas personas que quiero ejercer de prostituta? ¿Será mi color de piel?

Por otro lado, como muchas jóvenes estudiantes, me he visto en la situación de trabajar de camarera en bares. Esto no debería suponer mayores problemas que los que ya conocemos en el mundo de la noche. Pero, para mi sorpresa, cuando empecé a trabajar en este tipo de ambiente, con aproximadamente 19 años, me veía continuamente asqueada por situaciones que en aquel momento no podía comprender. Trabajando en estos bares situados en barrios de Madrid de “alto nivel adquisitivo”, prácticamente todas las noches me veía expuesta a señores de 40, 50, 60 años ofreciéndome dinero a cambio de sexo, escribiéndome en servilletas sobre lo sexy que era y lo que pagarían por acostarse conmigo, o su ansia de sacarme de este mundo y transformar mi vida.

Por parte de la clientela femenina, debía soportar miradas de desprecio constantes, acepciones como “la negrita”, “la morenita” o “la exótica”. Además de un episodio a resaltar donde una clienta descontenta por razones completamente ajenas a mi persona, pidió una hoja de reclamaciones y me chillo en medio del local que “yo solo era una chacha negra que estaba allí para servirles”.

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Estos son algunos de los relatos que puedes encontrar en la publicación original, si te interesa leerla completa, da click aquí.

 

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Acerca de Flor de Guadalupe Ortíz Gómez (125 Artículos)
Mi pasión es la ciencia, la investigación y la ingeniería pero yo siempre he pensado que eso no esta peleado con el arte, la cultura, la literatura y el pensamiento critico. Soy mexicana pero actualmente vivo en Madrid, España. Mi propósito es generar contenido interesante en Internet de una forma bien fundamentada. Contáctame para cualquier comentario o sugerencia que tengas sobre la página o si deseas que publiquemos algo en tu nombre

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