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La reina mestiza… Guadalupe la unión definitiva entre dos culturas

Pero dejando a un lado las creencias que cada quien es libre de profesar, sin importar que te consideres una persona católica o no, es importante entender el contexto histórico que ha tenido la Guadalupana por lo menos para una gran parte de Latinoamerica en especial México.

Cada 12 de diciembre millones de peregrinos esperan estar ante ella al menos un instante. No importa que sea por tan sólo unos minutos o, incluso, segundos. El hambre, el frío y el cansancio se quedan afuera de la Basílica si se trata de la Virgen de Guadalupe. Así se vive la peregrinación más grande de América. La devoción rebasa fechas y fronteras. Cerca de dos millones de fieles de todo el continente ya se han dado cita desde la tarde del domingo para festejar a Guadalupe y las autoridades mexicanas esperan que esa cifra llegue hasta los siete millones en el trascurso del lunes [1].

Pero dejando a un lado las creencias que cada quien es libre de profesar, sin importar que te consideres una persona católica o no, es importante entender el contexto histórico que ha tenido la Guadalupana por lo menos para una gran parte de Latinoamerica en especial México.

Las apariciones de la Virgen de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac en 1531, marcan un antes y un después en la historia de la búsqueda de justicia, y al mismo tiempo de identidad, de la nación mexicana. Por lo tanto, no se trata tan sólo de un acontecimiento religioso, sino también político, social y cultural, que no debemos dejar pasar inadvertido en estos festejos.

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Pegrinaciones en la Ciudad de México

Es de imaginar la situación que se vivia en los pueblos indigenas de Latinoamerica, cuando de repente llegó una cultura totalmente diferente que les dijo que todo en lo que habían creido desde sus antepasados era “falso” y que deberían de comenzar a creer en lo mismo que ellos.

Con el triunfo militar sobre México Tenochtitlán se llevó a cabo inmediatamente una destrucción sistemática de todo lo que tuviera que ver con la cultura azteca: religión, lengua, política, arte, economía, etc. Los españoles que llegaron en aquellos años –salvo raras excepciones en algunos frailes franciscanos que empezaron su labor de evangelización– no fueron capaces de reconocer en el pueblo vencido, la riqueza y los valores de su civilización. En muy poco tiempo México Tenochtitlán quedó reducido a ruinas y humillación. Los templos fueron incendiados, las divinidades destruidas, los líderes militares y religiosos asesinados, los poetas y guardianes de la tradición perseguidos.

A la caída del imperio azteca sigue una depresión existencial en sus sobrevivientes. Una búsqueda de identidad y de razones que permitan seguir viviendo en ese mundo de caos y de confusión.

Para el año de 1531, la sociedad de la Nueva España se encontraba en una situación muy crítica, aparte de todos los cambios culturales tan drásticos que se tuvieron que vivir, los estatus sociales estaban muy marcados y los mestizos no tenían ninguna identidad en las tierras Aztecas, pues los españoles los consideraban como escoria y los indígenas tampoco los apreciaban pues su piel canela les recordaba todas las violaciones que habían recibido sus mujeres.

Por esta cuestión, la Virgen de Guadalupe se convirtió en una esperanza para esta mezcla tan caótica de culturas. Los pueblos indígenas vieron en ella una identificación, pues era la primera vez que veían una Virgen morena y que a su vez esta había “elegido” a su pueblo para que la representarán, ellos la llamaban Tonantzin o madre de todos los dioses. Los españoles la veían como la oportunidad y la esperanza de poder unificar Nueva España en báse a una nueva idiología. Y los mestizos pudieron encontrar una identidad con ella, pues era la mezcla de dos grandes culturas al igual que ellos.

En 1810 se trató de buscar la independencia de los habitantes de estas tierras con respecto a España. Búsqueda de libertad y de dignidad del pueblo indígena y mestizo en que la Virgen de Guadalupe estuvo presente como símbolo de resistencia.

Ante el panorama actual, no pesimista sino realista, sobre la situación en el México contemporáneo, a doscientos años de las lucha por alcanzar la independencia en nuestro país, nos podemos preguntar: ¿qué tiene que ver la Virgen de Guadalupe con todo esto? Si una buena parte de los objetivos que impulsaron estas gestas heroicas han fracasado, los grandes ideales continúan. Nos parece que podemos encontrar en la Virgen de Guadalupe un hilo conductor importante para entender mejor la búsqueda por nuestra identidad nacional; búsqueda basada en una exigencia de dignidad y de justicia. Dos de nuestros más destacados pensadores mexicanos se expresan con respecto a la influencia de la Virgen de Guadalupe en la formación de nuestra identidad nacional. El primero es el premio nobel de literatura 1990 Octavio Paz, que en el prefacio al libro de Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional, (1974), dice:

Tonantzin/Guadalupe, en cambio, cautivó el corazón y la imaginación de todos. (…). La Virgen fue el estandarte de los indios y mestizos que combatieron en 1810 contra los españoles y volvió a ser la bandera de los ejércitos campesinos de Zapata un siglo después. Su culto es íntimo y público, regional y nacional. La fiesta de Guadalupe, el 12 de Diciembre, es todavía la fiesta por excelencia, la fecha central del calendario emocional del pueblo mexicano.

Por su parte el historiador Miguel León Portilla, en su libro: Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”, (2000), afirma:

Tonantzin Guadalupe –más allá de la demostración o rechazo  de sus apariciones–, ha sido para México tal vez el más poderoso polo de atracción y fuente de inspiración e identidad. Será suficiente recordar en apoyo de esto lo que significó ella en los momentos de pestes, hambrunas y de afán de encontrarse a sí mismo en los tres siglos del México novohispano. De la vida del país que alcanzó su independencia cabe evocar al padre Miguel Hidalgo, que hizo bandera de su causa a la imagen guadalupana (…). Casi un siglo después, la guadalupana acompañó a Emiliano Zapata.

Más allá de lo que lo que pareciera una intermible discusión entre si las apariciones fueron reales o no, nos guste o no, somos una mezcla de dos grandes culturas, cuando sucedió el encuentro entre ellas las dos estaban en pleno esplendor, por un lado los españoles acababan de recuperar su libertar de los árabes y comenzaban a expandirse, por otro lado los aztecas eran la cultura más sobresaliente de la época con grandes conocimientos científicos y militares, ninguna cultura era mejor que la otra simplemente eran diferentes y por ciertos factores los españoles se llevaron la victoria, la Virgen de Guadalupe fue uno de los cimientos en que se forma la nación mexicana, y no solo en 1531.

Finalmete les comparto la oponión de Octavio Paz ,  “Entre la Chingada y Tonantzin/Guadalupe oscila la vida secreta del mestizo”, “El 12 de Diciembre de 1531 inicia el germen de lo que sería una nueva nación. Una nación mestiza hecha de cultura india y  española, de tradición y novedad, a ejemplo de nuestra madre Tonantzin-Guadalupe: «Una madre natural y sobrenatural, hecha de tierra americana y teología europea.» Sin embargo habrá que saber nacer, aceptar nuestro nacimiento, no renegar nuestros orígenes americanos y europeos: mestizos. Hijos de una violación humana es cierto, pero también de una vocación divina. Tonantzin, representada con una cuna en sus espaldas como para esperar el nacimiento de su hijo, ha llegado transformada en la persona de Guadalupe. La Virgen morena del Tepeyac está embarazada y va a dar a luz no sólo al Hijo de Dios, sino a la nación mexicana. Es importante construirle un templo en donde ella pueda concebir, traernos al mundo. El templo no se reduce al espacio geográfico de un lugar construido en el Tepeyac, sino que es símbolo de un nuevo mundo, de una nueva sociedad en la que los hombres podamos vivir y respetarnos como hermanos. Sin embargo habrá que saber elegir entre el rencor y la reconciliación. Una decisión que seguimos arrastrando a través de la historia.”

 

 

Si todos los caminos llevan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?

 

[1] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/12/mexico/1481516824_185784.html?rel=mas

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Acerca de Flor de Guadalupe Ortíz Gómez (125 Artículos)
Mi pasión es la ciencia, la investigación y la ingeniería pero yo siempre he pensado que eso no esta peleado con el arte, la cultura, la literatura y el pensamiento critico. Soy mexicana pero actualmente vivo en Madrid, España. Mi propósito es generar contenido interesante en Internet de una forma bien fundamentada. Contáctame para cualquier comentario o sugerencia que tengas sobre la página o si deseas que publiquemos algo en tu nombre

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